Los Selyuquíes, los Otomanos y la República de Turquía

Los clanes y tribus nómadas turcos habían desarrollado su civilización en Asia Central durante más de mil años, huyeron hacia Anatolia debido a la sequía y la hambruna que asolaba sus tierras.

A su llegada a la península de Anatolia ocuparon vastas tierras fértiles inhabitadas y se asimilaron con los pueblos autóctonos. Es el comienzo de una nueva época. Nacieron así dos de los más poderosos reinos de la península: los selyuquíes de Anatolia que reinaron desde mediados del siglo XI hasta mediados del siglo XIII cuando la gran invasión mongólica devastó Anatolia y los turcos otomanos que fundaron uno de los imperios más grandes del mundo entre los siglos XIVXX durante los cuales adornaron este país con numerosas obras de arte crearon nuevas riquezas y bellezas.


Los selyuquíes fueron los que fundaron el primer estado turco en Anatolia, no intervinieron de ninguna manera ni en las creencias, ni en las formas de vivir de los distintos pueblos que habían inmigrado a estas tierras antes de ellos y habían adoptado la fe cristiana durante la época bizantina; al contrario, acabaron con las opresiones feudales existentes sobre estos pueblos y lograron establecer un orden público.


Los turcos otomanos buscaron y consiguieron una paz interna lo que ha posibilitado la convivencia pacífica de un amplio mosaico de pueblos en Anatolia durante un periodo de más de mil años.


Antes de la llegada de los turcos, las rutas comerciales más importantes (la ruta de la seda, la ruta de las especias, la ruta de Marco Polo...) pasaban por Anatolia. Buscando mejorar y aumentar ese comercio, los selyuquíes construyeron centenares de caravasares sobre estas mismas rutas para resucitar el comercio entre Europa y el Lejano Oriente, interrumpido durante la decadencia del Imperio Bizantino.


Los otomanos fueron los que impulsaron el avance en la arquitectura, con un estilo propio, una vez que dejaron la vida nómada para asentarse. El máximo desarrollo se dio en İstanbul con mezquitas, baños, albergues de caridad, escuelas, fomentando el arte en todas sus formas.


Imperio Otomano se mantuvo hasta el fin de la Primera Guerra Mundial cuando nació la República de Turquía en 1923 después de una penosa Guerra de Independencia. El fundador de la nueva república fue Atatürk.


Turquía es un estado laico y democrático. Un país en vías de desarrollo gracias a una política económica, adoptada desde 1923, formando una parte vital del mundo occidental. Es una República basada en un sistema parlamentario democrático. La Asamblea Nacional es elegida por el pueblo y el poder ejecutivo recae en el Consejo de Ministros presidido por el Primer Ministro. Turquía es miembro de la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico), de la Organización de Cooperación Económica del Mar Negro, de la OTAN, del Consejo de Europea, del Parlamento Europeo, de la Asociación de la Conferencia Islámica, así como miembro asociado de la Unión Europea.


La economía turca se basa principalmente en el turismo pues disfruta de uno de los legados de la historia más importantes del mundo así como la naturaleza que se desarrolla en todo su esplendor. El cultivo de trigo, arroz, algodón, té, tabaco, avellanas y frutas es otro de los puntos fuertes de la agricultura. A través del Plan de Desarrollo del Sureste (GAP) se ha desarrollado enormemente este sector, a través de canales, centrales hidroeléctricas y canales de regadío. Este plan incluye la Presa de Atatürk que está dentro de las diez presas más grandes del mundo. Además, parte de la población trabaja en las minas de carbón, cromo, hierro, cobre, bauxita y azufre.

Facebook
Twitter