La Época Helenística

Uno de los momentos de oro de la cultura europea y asiática comienza con la llegada de Alejandro Magno a las tierras de Anatolia, en el año 334 a.C., es la época helenística.

El emperador consiguió minar al Imperio Persa venciendo varias veces a Dario, extendió su dominación hasta la India; mientras tenía un pie en las civilizaciones orientales, era venerado en Egipto como el hijo del dios Amon y adorado en todo el país persa. Sin duda, Alejandro Magno impulsó la síntesis entre las civilizaciones occidental y oriental.


El reino de Pérgamo, que se fundó después de su muerte y dominó en Eolia y Jonia (283 133 a.C.) alcanzó un nivel de civilización sin igual, creando las ciudades más bellas y prestigiosas de Anatolia, como Hierápolis o Antalya. Mientras, en Bitinia, se desarrolló un arte con un alto nivel artístico pero con un carácter más oriental.


La época helenística constituye el mayor desarrollo en ciencias como la arquitectura y la urbanística. Es la época de la fundación de la Escuela de Arquitectura Jónica. Gracias a ella se construyeron templos tan bellos como Artemisia, Dídimo o Euromos ciudades tan bien planeadas como Priene, Mileto, Teos o Magnesia. Pero no era esta la única cultura que estaba alcanzando su mayor esplendor cultural. En Pérgamo existía una biblioteca con más de 200.000 pergaminos, era, sin duda, el mayor centro científico de la época.

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