La Cultura Hitita

Los hititas fueron los primeros en fundar un estado indoeuropeo en el año 1.800 a.C. Este pueblo llegó a dominar Babilonia.

Los hititas cobraban impuestos y concedían autonomía a los pueblos siempre que no opusieran resistencia. Su máximo esplendor duró entre el 1.450 a. C. hasta el año 1.200 a.C. Fue entonces cuando los tracios y otros pueblos comenzaron a invadir el Imperio Asirio, dejando solo pequeños asentamientos. A su época se la conoce como el Imperio Nuevo, con capital en Hattuşaş (la actual Boðazköy).


Entre los siglos XV y XIV a.C. los hititas se enfrentaron a los hurritas, pueblo que se localizaba en la región del Alto Eúfrates, con el Imperio de Mitanni y con os bárbaros de la región del Ponto. Así, los hititas ensanchaban su imperio desde la Región del Mármara hasta los países a lo largo del Río Eúfrates.


Con el siglo XIII llegaron los primeros enfrentamientos con los egipcios. Durante el reinado de Ramsés II los enfrentamientos por la repartición de Siria llevaron a la rubrica del primer tratado de paz de la historia, firmado en Kadesh en el año 1285 a.C.


Pero en los últimos siglos del Imperio, la organización se fue debilitando hasta que en el siglo VII se formaron las ciudades soberanas. Los hititas dejaron para la posteridad un importantísimo legado artístico que demuestra el desarrollo de esta gran cultura. Los principales yacimientos arqueológicos se encuentran en Hattuşaş, Yazılıkaya, Alacahöyük, Malatya, Karkamiş, Sakçegözü, Zincirli y Karatepe.

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