El Cristianismo y Bizancio

Muchos de los episodios del Antiguo Testamento se desarrollaban en Anatolia, de ahí que de siempre se considera a esta zona tierra sagrada. El arca de Noé se había quedado atrapada en el monte Ararat, Abraham había vivido en Urfa y Harran.

Tras la fundación del cristianismo, San Pablo nació en Tarso y recorrió Anatolia, los apóstoles adoptaron por primera vez el nombre de `cristiano´ en la caverna de San Pedro de Antioquia (la actual Antakya), San Juan Evangelista escribió su evangelio en Éfeso y la Virgen María pasó sus últimos años de visa y murió en la misma ciudad. Las siete iglesias del Apocalipsis fueron fundadas en estas tierras y los primeros concilios ecuménicos fueron organizados en Nicea (İznik), Éfeso y Calcedonia (Bitinia).


Una de las fechas claves para la historia de Turquía es el año 330 cuando Constantino el Grande trasladó su capital a Constantinopla, la `ciudad de Constantino´ (İstanbul). Poco después, se adopta el cristianismo como religión oficial del estado bizantino convirtiendo la ciudad en el centro de una gran civilización.


El Imperio Bizantino no solo desarrolló obras artísticas de gran calidad, sino que consiguió resistir a los ataques árabes (siglo VII) y de los primeros pueblos bárbaros (XI). Las tierras de Anatolia fueron el escenario de once cruzadas. En 1071 el emperador romano Diógenis fue vencido por los turcos selyuquíes, en la batalla de Mantzikert (Malazgirt). Es el comienzo de la decadencia del Imperio Bizantino. Constantinopla sería conquistada en 1453.

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